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14.1.13

Una voz fascinante

De casualidad encontré un video del que me enamoré al punto de mirarlo unas cinco veces durante un fin de semana. Es el capítulo 10, dedicado al cantante brasilero Ney Matogrosso, de una serie llamada Collection Petites Planètes. Como Ney ya me gusta, apreté play sin pensarlo.

Me sorprendió la delicadeza de ese cortometraje y me fascinó la forma en que el director reveló al cantante de una forma tan próxima. Todo eso se debe a la cámara, que acompaña de cerca al artista, pero no lo muestra de una forma óbvia. Por momentos se aproxima, por otros se queda en un mismo encuadre, y hasta hay algunas tomas en que muestra a Ney demasiado cerca, al punto de revelar sus arrugas. Creo que la elección de las tres canciones Nada por mim, Fala y Da cor do pecado ayudó a crear esa atmósfera intimista del video.



Confieso que conocí a Ney Matogrosso hace pocos años. Fue con el disco Vagabundo, que grabó con Pedro Luis e a Parede (lo pueden escuchar acá), que me encantó y todavía no me canso. Es de esos discos que escuchás de comienzo a fin, y que todas las canciones te inspiran.

Desde entonces, le tengo mucho más cariño a este artista, que antes apenas relacionaba con la publicidad de sus shows que veía en el diario. En esos anuncios, él aparecía así:



Cuando vinculé la voz de esas canciones que tanto me gustaban a esa imagen que había visto tantas veces, me pareció aún más cautivante la figura de este artista. Ahí me enteré que es un cantante excéntrico, que sabe provocar. Y que eso viene desde su época con la banda Secos & Molhados, en la década de los 70 (acá hay un buen ejemplo).

Con sus 71 años, Ney Matogrosso también es actor. De hecho, su reciente actuación en la película "Luz nas trevas", de Rogério Sganzerla  (1946-2004) -- la continuación de "O bandido da luz vermelha", de 1968 -- fue muy elogiada. Fue su primer papel protagónico en la gran pantalla.

Todavía me falta conocer mejor el repertorio del artista. Pero termino el post con mi canción favorita: Transpiração.

A inspiração vem de onde? / De dónde viene la inspiración?
Pergunta para mim alguém / Me pregunta alguien
Repondo talvez de longe / Respondo talvez de lejos
De avião barco ou bonde? / En avión barco o  bondi?

Vem com meu bem de Belém / Viene con mi amor de Belém
Vem com você neste trem /Viene con vos en este tren
Das entrelinhas de um livro / De las entrelíneas de un libro
Da morte de um ser vivo / De la muerte de un ser vivo
Das veias de um coração / De las venas de un corazón

Vem de um gesto preciso / Viene de un gesto preciso
Vem de um amor vem do riso /Viene de un amor, viene de una risa
Vem por alguma razão /Viene por alguna razón
Vem pelo sim pelo não / Viene por el sí, viene por el no

Vem por uma gaivota /Viene por una gaviota
Vem pelos bichos da mata /Viene por los bichos de la floresta
Vem lá do céu vem do chão /Viene allá del cielo, viene del suelo
Vem da medida exata / Viene de la medida exacta
Vêm dentro da tua carta /Viene dentro de tu carta
Vem do Azerbadjão /Viene de Azerbadjão
Vem pela transpiração / Viene por la transpiración

A inspiração vem de onde? / De dónde viene la inspiración?
De onde? /De dónde?
A inspiração vem de onde?  /De dónde viene la inspiración?
De onde? / De dónde?

Vem da tristeza, alegria. / Viene de la tristeza, alegría
Do canto da cotovia / Del canto de la ??
Vem do luar do sertão /Viene de la luz de la luna del sertão
Vem de uma noite fria  / Viene de una noche fría
Vem olha só quem diria / Viene de mirá vos quién diría
Vem pelo raio e trovão / Viene del rayo y del trueno
No beijo desta paixão / En el beso de esta pasión

(No sé si en castellano la canción perdió fuerza, pero desde que la escuché me pareció muy profunda y con una melodía especial).

3.12.12

La Bienal a los 13

Se está por terminar la 30ª Bienal de San Pablo, en el Parque Ibirapuera -- va hasta el 9 de diciembre. Al pensar en ese gran evento de arte, me acordé de un texto que escribí en 2010 para el taller de Periodismo Narrativo, de la Escuela Móvil de Periodismo Portátil, dictado por Juan Pablo Meneses. Fue un reportaje que muestra la Bienal através de los ojos de una joven adolescente.

***

Un cuchillo de carnicero roza el cuello del presidente de Brasil, preso con sogas a una silla. Luiz Inácio Lula da Silva resiste, pero no puede escapar. Parado atrás de él, el artista pernambucano Gil Vicente sostiene el arma con una mano y, con la otra, le agarra con fuerza el cuero cabelludo. La amenaza se mantiene así: estática e inminente. Y en blanco y negro, pues la escena, dibujada con carbonilla, ocurre en una hoja de papel de 2 metros por 1,50, expuesta en la 29ª Bienal Internacional de Arte de San Pablo. La obra responde con fidelidad al lema de la edición actual de la muestra: es imposible separar arte y política.

Las escenas violentas y realistas de la obra Inimigos (Enemigos) que, además de Lula, deja vulnerables a personajes políticos, como George Bush, Kofi Annan y Mahmoud Ahmadinejad, son un imán que atrae los ojos curiosos de los visitantes. Ojos como los de Caroline Gomes, que se detiene a leer las fichas de cada una de las obras y las anota en una hoja arrugada de papel. Mira las fichas. Mira las obras. Y escribe. No se deja incomodar por la gente alrededor. Anota, anota todo. “Es mi obra preferida porque muestra la indignación del artista con los políticos”, opina con elocuencia.

Minutos antes de empezar el recorrido, un martes de octubre a las 10.30 de la mañana, un grupo de 13 adolescentes de una escuela pública del interior del Estado de San Pablo, entre ellos, Caroline, se reunía con el guía Jonas Rodrigues Pimentel. Era su primera vez en una Bienal de arte contemporánea. Al ser cuestionados si querían ver alguna obra en especial, varias voces respondieron en coro: “La obra que mata a Lula”. Jonas atendió el pedido y, en la mitad de la visita, llevó a los ocho varones, a las siete chicas y a la profesora al tercer piso, para contemplar la obra de Gil Vicente. Aprovechó para explicar la polémica que causó fuera de los muros de la Bienal, cuando la Orden de los Abogados de Brasil de San Pablo (OAB-SP) determinó que los dibujos hacían una apología al crimen y debían ser excluidos de la muestra. Levantando la bandera de libertad de expresión e independencia curatorial, los organizadores de la Bienal negaron el pedido. La polémica explica por qué los estudiantes de la pequeña Valinhos, una ciudad de 105 mil habitantes, a 90 kilómetros de San Pablo, ya conocían este artista y no a los otros 159 que también forman parte de la muestra. Luego de la explicación, Caroline miró nuevamente los dibujos y completó: “Pero no está bien poner la indignación en la forma de violencia. No se puede querer matar a esos políticos.”

De piel lisa y clara, ojos marrones y cara redonda, Caroline es alegre, pero demuestra constantemente una postura controlada. Es la única del grupo que anota religiosamente sus impresiones sobre las obras que conoce durante el paseo. “Me tengo que sacar un diez en el trabajo, sino mis papás me matan”, dice. Después de una breve pausa, agrega: “No me matan de verdad, pero se enojan”. Debajo de su hoja rayada, sobre el anotador, guarda el trabajo que debe completar después de la visita y se asegura de no perder ningún detalle.

Una gomita sujeta su pelo ondulado, castaño claro, y su flequillo descansa atrás de sus orejas adolescentes. Con poco más de 1,60 m de altura, usa un pantalón negro deportivo, con una cinta en las laterales que dice VALINHOS, nombre de su ciudad, una chomba blanca con el escudo de su escuela y una chaqueta roja, con la misma cinta del pantalón. Lleva un bolso beige, en el que “sólo vas a encontrar libros”, le explica Caroline a la mujer de seguridad que la revisó al entrar al edificio.

La primera obra que el grupo visitó fue un documental sobre “pixação” (léase pishasaum, con el sonido nasal típico del portugués), un tipo de graffiti de formas tipográficas en apenas un color, realizado sobre edificios urbanos, con fuerte presencia en San Pablo. Considerado en general como una expresión transgresora que ensucia la ciudad, su principal marca es la lucha por llegar a muros de más difícil acceso. El grupo de adolescentes observaba las escenas en la gran pantalla, acompañadas de música electrónica como banda de sonido. Algunos se dispersaban. El guía esperó unos momentos antes de intervenir. Morocho, con rulos definidos, una barba que aparentaba ser de cinco días, vestía una camiseta rayada de manga larga y, encima de ella, una remera verde oficial de la Bienal.

- ¿Por qué las personas “pixan” la ciudad?, incitó Jonas.
- ¡Vandalismo!, responde uno de los chicos.
- Quieren marcar territorio, agrega otro.

El debate continuó hasta que el guía hizo otra pregunta.
- ¿Y qué los motivaría a hacer una “pixação”?
- No me motivaría nada. Nunca haría “pixação”.

La respuesta de Caroline lo desconcertó y no supo responder. Se escuchó un suspiro de alguien cansado con la discusión y el grupo pasó a ver otras obras. Mientras caminaban, se encontraban con otros grupos escolares. El ambiente no llegaba a los niveles de ruido y desorden que habían inundado la Bienal el domingo anterior. Los grupos andaban juntos y se entrelazaban con adultos que caminaban con paciencia.

29.8.12

Gracias al tango

Nunca fui a tantos conciertos de tango como en los últimos cuatro años que vivo en San Pablo. Qué suerte la mía de estar en una ciudad que trae a bandas y artistas como Escaladrum, Violentango, Amelita Baltar, Rodolfo Mederos...

Descubrí en la música una forma de conectarme con la Argentina. Parece un cliché de quien vive afuera, pero siempre que estoy en esos auditorios me invade una sensación muy fuerte, una especie de melancolía y felicidad, que se alternan y se mezclan desordenadamente.

El sábado pasado (25) tuve otro de esos momentos. Fui a ver un show de Diego Schissi, pianista y compositor argentino, con la orquesta paulistana Jazz Sinfônica.

Fue en el Auditorio Ibirapuera, proyectado por Oscar Niemeyer, autor de tantas obras arquitectónicas en Brasil y en el mundo. Vale mucho la pena ir a un espectáculo en ese lugar. Primero porque tiene una propuesta muy democrática, ofreciendo entradas a precios baratos para facilitar el acceso a la cultura (el show de Schissi salía R$ 20, por ejemplo). Segundo porque el edificio es increíble -- tiene una forma orgánica roja que circula por el interior del hall de entrada y después se repite hacia afuera, como si fuese una lengua. Hay algo más: el fondo del auditorio se puede levantar, para poder invertir la orquesta y posicionarla frente al parque Ibirapuera. De esa forma, se pueden ver conciertos gratis al aire libre. (ver fotos abajo)



El sábado, la Jazz Sinfónica empezó sola, tocando Por una cabeza, de Gardel. Fue una versión diferente, especial. Después siguió con Oblivion, de Piazzolla, también impactante y con un solo de saxofón. El público aplaudió efusivo. Seguramente nadie se imaginaba que esas dos interpretaciones servirían para contrastar con lo que vendría después (por lo menos eso me pareció).

Para introducir a Diego Schissi, que tocó junto con el bandoneonista Santiago Segret, el maestro avisó que la propuesta del músico era innovadora. "Estamos frente a un creador", fueron sus palabras para definirlo. También dijo que los ensayos aquella última semana habían sido muy intensos, justamente para intentar comprender las obras y el estilo del argentino. Cuando Astor, de pibe empezó a sonar, todo eso quedó evidente. Vean un video de esa composición e imagínenla con una orquesta enorme atrás.

Diego Schissi escapa de las formas tradicionales del tango. El ritmo de sus composiciones a veces no es fácil, pero su música transpira emoción. Termino el post con Líquido 3, mi favorita, en una versión del Quinteto Diego Schissi.



***

Un ejemplo de cómo se invierte el palco del Auditório Ibirapuera: proyección de la película Metrópolis, al aire libre y con música de la Jazz Sinfônica. Foto del blog Autossuficiência.



Y otra foto de acá para entender el edificio:

13.8.12

Pasá, es gratis

Al entrar al instituto, le pregunté a una mujer de uniforme dónde estaba la boletería para comprar entradas de la exposición. Me respondió como si la hubiese insultado. "No tenés que pagar nada, la entrada es gratuita", dijo, indicando con la mano que subiera la rampa.

Nunca me olvido de esa primera experiencia en el Instituto Tomie Ohtake. Y cada vez que voy, valoro más la iniciativa de no cobrar nada a los visitantes, porque termina siendo una forma de incentivar el acceso a la cultura. Es otro de esos lugares increíbles de San Pablo, siempre con alguna buena exposición, como la de Charles Chaplin (en 2011) y la del fotógrafo Steve McCurry (a principios de 2012).



Ayer fui a ver una muestra del artista norteamericano Jasper Johns (1930), uno de los pioneros de la Pop Art. Eran dos salas con grabados, litografías y xilografías que revelaban el interés del artista por elementos gráficos (como banderas, números y letras) y experimentación con colores. Había varias series, con los mismos diseños, pero con distintas tonalidades. Era curioso ver cómo aparecían nuevas informaciones al ver la obra con otros tonos.

A diferencia de la Virada Impressionista, esta vez no tuve que hacer ninguna cola de dos horas. De hecho, había poca gente. Si no me equivoco, el Instituto Tomie Ohtake es uno de los pocos lugares de exposición que queda abierto hasta tarde (20hs), una gran ventaja para no tener que salir corriendo de casa para que no te cierren la puerta en la cara.





Este centro cultural fue inaugurado en 2001, en el barrio de Pinheiros. Su nombre viene de la artista japonesa, naturalizada brasilera, Tomie Ohtake. El edificio fue proyectado por su hijo, Ruy Ohtake.

En la planta baja, se puede almorzar o tomar el té en el restaurante Santinho (en la primera foto se ve un pedacito). Todavía no tuve la oportunidad de ir, y ayer cuando llegué estaba cerrado, pero dicen que es muy rico. También se puede visitar la librería Gaudí y la tienda IT, que vende productos de diseño, ropa y bijouterie.

Unos pisos más arriba, está el Teatro Geo, inaugurado en marzo de este año. Allí pude ver Vermelho, sobre la vida del artista Mark Rothko (cliqueá acá para leer un texto en portugués sobre esa obra).

Instituto Tomie Ohtake
Av. Faria Lima 201, Pinheiros. tel. (11) 2245-1900
www.institutotomieohtake.org.br

22.7.12

Un poco más que una librería

Uno de los lugares porteños que siempre aparece en las guías turísticas brasileñas es El Ateneo Grand Splendid, de la Av. Santa Fé. Los turistas vuelven encantados con esa librería enorme, imponente y lindísima.

Todavía nunca vi una guía argentina sobre San Pablo para saber si también ponen a la Livraria Cultura como punto turístico. Creo que deberían. Queda dentro del Conjunto Nacional, un pseudo-centro comercial en la Av. Paulista, con pocos locales, oficinas y un cine. La fachada de la librería es discreta, pero al entrar uno se encuentra con tres pisos llenos de libros, música y películas. En la rampa que comunica el primer piso con el segundo, hay puffs para sentarse y leer. Te podés quedar ahí sin que nadie te moleste.

  

También hay espacios lúdicos para que los más chicos se diviertan, mientras madres y padres aprovechan un momento de lectura.



El clima en esa librería es tan agradable que a uno le dan ganas de perder el tiempo allí. La mayoría de los vendedores atiende con simpatía y ganas de ayudar. En portugués, yo diría que me siento à vontade.

Además, es el lugar ideal para comprar regalos. No sólo por la oferta de libros, sino por la forma en que te los envuelven:



En estos últimos años, la Livraria Cultura creció: en el mismo Conjunto Nacional está el anexo, que vende libros de arte. Hay un espacio sólo con los libros de la editorial Companhia das Letras y un local llamado Geek.ETC.BR, inaugurado hace unos meses, que vende historietas, videogames y  muñecos. También hay una tienda del Instituto Moreira Salles (IMS), con patrocinio de la Livraria Cultura, que tiene fotografias, grabados y libros impresionantes. Todo eso en un mismo espacio.










El Conjunto Nacional, en la Av. Paulista 2073

La Av. Paulista es una gran referencia tanto para quien vive como para quien visita San Pablo. El Conjunto Nacional queda en el comienzo de la avenida, cerca de los subtes Consolação (línea verde) y Paulista (línea amarilla). No hay excusas para dejar de visitar estos espacios literarios.

21.7.12

Amor que no existe

Después de escribir el post sobre las declaraciones de amor a San Pablo, me acordé de una canción de Criolo, que muestra otro lado de esa relación de amor y odio que uno tiene con la ciudad: Não existe amor em SP.


Não existe amor em SP / No existe amor en SP
Um labirinto místico / Un laberinto místico
Onde os grafites gritam /Donde los grafitis gritan
Não dá pra descrever / No se puede describir
Numa linda frase /En una frase linda
De um postal tão doce / De una tarjeta postal tan dulce
Cuidado com doce / Cuidado con lo dulce
São Paulo é um buquê / San Pablo es un ramo
Buquês são flores mortas / Bouqués de flores muertas
Num lindo arranjo / En un lindo ramo
Arranjo lindo feito pra você / Ramo lindo hecho para vos

Não existe amor em SP / No existe amor en SP
Os bares estão cheios de almas tão vazias / Los bares están llenos de almas tan vacías
A ganância vibra, a vaidade excita / La ganancia vibra, la vanidad excita
Devolva minha vida e morra afogada em seu próprio mar de fel / Devuélvame mi vida y muera ahogada en su propio mar de amargura
Aqui ninguém vai pro céu / Aqui nadie va al cielo

Não precisa morrer pra ver Deus / No necesita morir para ver a Dios
Não precisa sofrer pra saber o que é melhor pra você / No necesita sufrir para saber qué es mejor para vos
Encontro duas nuvens em cada escombro, em cada esquina /Encuentro dos nubes en cada escombro, en cada esquina
Me dê um gole de vida / Deme un sorbo de vida
Não precisa morrer pra ver Deus /No necesita morir para ver a Dios

(traducción libre mía)

Criolo es un cantante paulistano de rap y soul. Su disco Nó na orelha (Nudo en la oreja) ganó varios premios en el Video Music Brasil, de MTV, en 2011 -- podés escucharlo acá. Un dato curioso: en esa premiación cantó Não existe amor em SP con Caetano Veloso (él también tiene una canción muy famosa sobre esta capital, que en otro momento mostraré en el blog).

15.7.12

Declaración de amor

En San Pablo hay un sentimiento constante de reafirmación del amor que uno siente por la ciudad. No sé si es algo generalizado o si sólo me pasa a mí. Pero este lugar te da tantos motivos para abandonarlo, que uno debe acordarse (y convencerse cada vez) por qué sigue viviendo acá. De hecho, el año pasado salió un estudio que mostró que 51% de los habitantes se mudaría a otro lugar si tuvieran la oportunidad.

Construcciones de concreto cada vez más altas, que achican el horizonte. Calles angostas y desorganizadas, por donde pasan autos que insisten en ocupar la ciudad, llenándola de monóxido de carbono y tráfico. Transporte público que deja mucho que desear. Veredas llenas de pozos y obstáculos. Pocas áreas verdes. Demasiada gente que duerme en la calle, en condiciones inhumanas, olvidadas por el poder público. Costo de vida altísimo.

Son motivos válidos para empacar e irse -- o, en mi caso, volver a Buenos Aires. Pero en esos momentos en que San Pablo cansa, irrita y decepciona, uno se acuerda de aquellas cosas positivas, que te frenan a armar las valijas.

Y algo que siempre gana en mi batalla interior de amor y odio, es la agenda cultural. Es increíble la cantidad de eventos, exposiciones, ciclos de cine, espectáculos de danza, música y teatro, que hay en esta ciudad. Uno puede estar el fin de semana entero caminando, saltando de un lugar a otro, pero aún así lamentar por tantas otras cosas que quedaron por ver. Las propuestas son realmente diversificadas, creativas y sorprendentes. Es imposible que San Pablo te aburra con tantos estímulos.

Ayer fui a ver la exposición Mais Amor em SP, en el Museu da Imagem e do Som (MIS), que cuenta con 20 obras que revelan diferentes puntos de vista de artistas sobre la ciudad. También hay una parte interactiva, en que los visitantes responden en un pedazo de papel a la pregunta "O que você mais ama em São Paulo?" y luego lo pegan en la pared. La sala queda llena de mensajes y declaraciones de amor.



(en este Tumblr se pueden ver fotos de la exposición).



Esta experiencia me hizo pensar en cómo acá hay mucha gente que tiene una necesidad de gritarle a la ciudad que la quiere. Claro que esto no se refiere a los 11 millones de paulistanos, pero aunque sean algunos apenas, ya me resultan representativos.

Por más que se quejen de todos los problemas cotidianos, esas personas buscan motivos para amar a San Pablo y lo demuestran de formas diferentes, sea con obras de arte, encuentros o exposiciones. Como un grupo de amigos, que recorrió algunos barrios en una madrugada de marzo y pegó corazones en estatuas. El video de esa intervención urbana Aqui bate um coração (en castellano, Aqui late un corazón) también forma parte del proyecto que desarrolló la exposición en el MIS: