(Dedicado a Vivi Hermes y Gu Capecchi)
Antes de leer este post, vean el videoclip I Charleston SP, de Blubell. No se asusten si les agarran unas ganas incontrolables de mover piernas, hombros y cuerpo en general.
Es un paseo por puntos característicos de la ciudad, de una forma muy original y dinámica: a través del baile. El tránsito en cámara rápida, el subte, la avenida Paulista, el "minhocão", la lluvia, la estación Luz... San Pablo hasta quedó más linda de como mucha gente la mira y la vive diariamente. Y, de hecho, el video me parece otra declaración de amor.
Parece que es la primera versión paulistana de un proyecto llamado I Charleston the World, que filma gente bailando charleston frente a lugares típicos de diferentes ciudades. En este caso, la cantante Blubell y el grupo HopAholics (grupo especializado en lindy hop) se juntaron para, como ellos lo dijeron, "celebrar la belleza de la música y de San Pablo, y valorizar la danza".
Al verlo, me acordé de un boliche llamado The Clock, en donde se escucha y se baila rock'n'roll de los años 50/60. Lo conocí gracias a Vivi y Gustavo, que suelen ir a bailar los viernes o sábados por la noche. Ya tomaron clases de rockabilly y de lindy hop, así que podrían ser bailarines del video de Blubell tranquilamente. El lugar está decorado al estilo norteamericano (las mesas, por ejemplo, parecen de aquellos "diners" de otra época) y a eso de las 22 hs un profesor da una clase para enseñar los pasos básicos. La vez que fui, Gustavo me guió y me fue ayudando para que, entre un tropiezo y otro, algún paso me saliera. El mérito de mis pequeños logros se debe 100% gracias a él. Pero por más que mi poca (o inexistente) coordinación motriz me impidiera bailar, fue muy entretenido ver a las parejas ocupando la pista con tanta energía y armonía.
Qué ganas de tener esa habilidad y salir bailando por San Pablo. Pero como conozco mis limitaciones, creo que voy a poner play en el video de nuevo y contentarme con eso.
pd: gracias, Maru Ayam, por haberme pasado ese video tan alegre.
Mostrando entradas con la etiqueta Recovecos. Mostrar todas las entradas
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1.2.13
19.11.12
Locas por esmaltes
Después de cuatro años y medio viviendo en San Pablo, hay muchas cosas de la cultura local que ya no me llaman más la atención. Es más, en muchos aspectos siento que me "abrasileré". Me acuerdo que al principio me causaba gracia como cada vez que había feijão preto (frijoles negros) en el restaurante de la empresa, mis amigos se ponían demasiado contentos y yo no entendía el motivo de tal felicidad. Pero después de algunos años de incorporar el arroz e feijão a mi dieta cotidiana, ahora soy yo la que festeja cuando veo la olla de feijão preto (e internamente siempre me río de mí misma al reconocer cómo cambié mi paladar).
En mis primeros meses de 2008, me acuerdo que me sorprendió mucho la forma en que las brasileñas mantienen sus uñas impecables. En Buenos Aires, en toda mi adolescencia y vida adulta, fui pocas veces a una peluquería a que me pinten las uñas -- solamente para ocasiones especiales. Acá, me empecé a dar cuenta que las mujeres iban semanal o quincenalmente a un salão de beleza y que era raro ver uñas "al natural". Los colores de los esmaltes también eran mucho más variados y osados que lo que estaba acostumbrada a ver en Buenos Aires: verdes, violetas, grises, naranjas... Hoy, cuatro años después, ya tengo ese hábito más que incorporado.
Todo ese texto para introducir un local que descubrí el último fin de semana. Caminaba por el barrio de Pinheiros con una amiga cuando vimos esta fachada llena de colores.

Entramos a Cosmopolish para chusmear. Descubrimos que es un salão de beleza dedicado exclusivamente a manicura, pedicura y diseño de cejas. Al igual que la pared externa, adentro el lugar está lleno de colores, empezando por una de las paredes, cubierta de esmaltes.

El ambiente es moderno y cool. Me divirtieron las lámparas colgantes decoradas con esmaltes -- un poco redundante, ya que el interior está lleno de esmaltes, pero igual me pareció una solución creativa para decorar el lugar.

También hay sillones estampados y cuadros que le dan un toque alegre al salón. Claro que todos estos elementos diferentes se reflejan en los precios. Las manos salen R$ 27 y los pies, R$ 35 (mirá todos los valores acá), bastante más caro que los valores promedio, de unos R$ 15 y R$ 25 aproximadamente.
Para compensar un poco esos precios más elevados, en el site de Cosmopolish me enteré que durante la llamada "Relax Hour" (de 12hs a 17hs), hay descuentos. Y en la "Happy Hour" (de 17hs a 22hs) te regalan los tragos (la promoción también vale para los sábados).

Si alguna vez están en San Pablo y les divierte ir, esta es la dirección:
Cosmopolish
Rua dos Pinheiros, 365, Pinheiros. tel. (11) 3892-1910
www.cosmopolish.com.br
En mis primeros meses de 2008, me acuerdo que me sorprendió mucho la forma en que las brasileñas mantienen sus uñas impecables. En Buenos Aires, en toda mi adolescencia y vida adulta, fui pocas veces a una peluquería a que me pinten las uñas -- solamente para ocasiones especiales. Acá, me empecé a dar cuenta que las mujeres iban semanal o quincenalmente a un salão de beleza y que era raro ver uñas "al natural". Los colores de los esmaltes también eran mucho más variados y osados que lo que estaba acostumbrada a ver en Buenos Aires: verdes, violetas, grises, naranjas... Hoy, cuatro años después, ya tengo ese hábito más que incorporado.
Todo ese texto para introducir un local que descubrí el último fin de semana. Caminaba por el barrio de Pinheiros con una amiga cuando vimos esta fachada llena de colores.

Entramos a Cosmopolish para chusmear. Descubrimos que es un salão de beleza dedicado exclusivamente a manicura, pedicura y diseño de cejas. Al igual que la pared externa, adentro el lugar está lleno de colores, empezando por una de las paredes, cubierta de esmaltes.

El ambiente es moderno y cool. Me divirtieron las lámparas colgantes decoradas con esmaltes -- un poco redundante, ya que el interior está lleno de esmaltes, pero igual me pareció una solución creativa para decorar el lugar.

También hay sillones estampados y cuadros que le dan un toque alegre al salón. Claro que todos estos elementos diferentes se reflejan en los precios. Las manos salen R$ 27 y los pies, R$ 35 (mirá todos los valores acá), bastante más caro que los valores promedio, de unos R$ 15 y R$ 25 aproximadamente.
Para compensar un poco esos precios más elevados, en el site de Cosmopolish me enteré que durante la llamada "Relax Hour" (de 12hs a 17hs), hay descuentos. Y en la "Happy Hour" (de 17hs a 22hs) te regalan los tragos (la promoción también vale para los sábados).

Si alguna vez están en San Pablo y les divierte ir, esta es la dirección:
Cosmopolish
Rua dos Pinheiros, 365, Pinheiros. tel. (11) 3892-1910
www.cosmopolish.com.br
12.11.12
Entre empujones, un paseo por la 25 de março
Si buscásemos el lugar con mayor concentración de gente en toda San Pablo, creo que no nos equivocaríamos al afirmar que está en la calle 25 de março, un sábado a la mañana, especialmente en meses próximos a fechas simbólicas como Navidad, Carnaval o Páscua. En realidad, es más que una calle, es una microregión que concentra una enorme cantidad de chucherías, utensilios de cocina, telas, objetos de decoración, cotillón y bijutería por buenos precios. Talvez hasta me quedé corta con la lista. Pero esa ventaja de encontrar tanta variedad tiene un costo: tener que compartir las veredas y los pasillos con tanta, pero tanta gente.

Para llegar es fácil: hay que tomarse la línea azul del subte y bajarse en São Bento. La estación es grande y tiene varias salidas -- yo prefiero siempre la de Ladeira Porto Geral. No recomiendo ir en auto porque cuando las veredas no alcanzan, los peatones invaden las calles. Un ejemplo es la foto de arriba, en la que casi no se ve el auto que pasa entre la gente.
Las recomendaciones básicas para enfrentar la 25 de marzo son: intentar ir muy temprano (los locales abren a las 8hs) y llevar carteras o bolsos cerradas, pues entre medio de tantos empujones, alguien puede meter mano y robar el celular u otra cosa.
Fui hace poco más de una semana a esa región con una amiga, Lucy, que me sugirió que tomásemos un café antes de empezar la locura de las compras. Gracias a esa idea, conocí un lugar muy tradicional y simpático, el Café Girondino, en frente al Mosteiro São Bento.
Pedí mi combo básico: café, pão na chapa (un pan tostado a la plancha, riquísimo) y jugo de naranja. Ya con la panza llena, partimos hacia la muchedumbre. Empezamos en un mini-shopping en la Ladeira Porto Geral que tiene varios locales de bijuterías. Los precios son muy tentadores, especialmente cuando uno empieza a reconocer los mismos collares y anillos que ya vio mucho más caros en otros lugares.
Y una observación importante, si es tu primera vez en 25 de março: las etiquetas de los productos tienen dos precios, uno minorista y otro mayorista (que, en realidad, es el precio que te hacen cuando comprás más que una determinada cantidad de reales, en general R$ 30). Tardé en entender eso, porque los valores están escritos como si fuese un único código. Lucy me explicó que los números de la izquierda son los minoristas y los de la derecha los mayoristas. Entonces si un anillo tiene el siguiente código 5990000399, significa que si comprás sólo el anillo, te sale R$ 5,99, pero si comprás más de tantos reales, cuesta R$ 3,99.

Pasamos después a otro área: papelería. Fuimos a un lugar llamado Metrópole Tecidos (rua Comendador Abdo Schahin, 52). En la planta baja hay bastante variedad de telas, lisas y estampadas. Y el primer piso es el paraíso para quien le gusta hacer cosas manuales. Podés encontrar bastantes papeles para scrapbook (esas hojas más duras), con dibujos y padrones muy lindos. Le saqué una foto a dos que me gustaron (cada una cuesta R$ 3).

Terminamos nuestro paseo con hambre, entonces fuimos a encontrarnos con unos amigos para almorzar en un lugar bastante cerca, en la Praça Antônio Prado: la Cervejaria São Jorge, una filial del bar Salve Jorge, cuya matriz está en Vila Madalena. Si bien había algunas mesas al aire libre -- lo cual es raro en San Pablo --, nos sentamos adentro porque había una leve amenaza de lluvia.

Para llegar es fácil: hay que tomarse la línea azul del subte y bajarse en São Bento. La estación es grande y tiene varias salidas -- yo prefiero siempre la de Ladeira Porto Geral. No recomiendo ir en auto porque cuando las veredas no alcanzan, los peatones invaden las calles. Un ejemplo es la foto de arriba, en la que casi no se ve el auto que pasa entre la gente.
Las recomendaciones básicas para enfrentar la 25 de marzo son: intentar ir muy temprano (los locales abren a las 8hs) y llevar carteras o bolsos cerradas, pues entre medio de tantos empujones, alguien puede meter mano y robar el celular u otra cosa.
Fui hace poco más de una semana a esa región con una amiga, Lucy, que me sugirió que tomásemos un café antes de empezar la locura de las compras. Gracias a esa idea, conocí un lugar muy tradicional y simpático, el Café Girondino, en frente al Mosteiro São Bento.
Pedí mi combo básico: café, pão na chapa (un pan tostado a la plancha, riquísimo) y jugo de naranja. Ya con la panza llena, partimos hacia la muchedumbre. Empezamos en un mini-shopping en la Ladeira Porto Geral que tiene varios locales de bijuterías. Los precios son muy tentadores, especialmente cuando uno empieza a reconocer los mismos collares y anillos que ya vio mucho más caros en otros lugares.Y una observación importante, si es tu primera vez en 25 de março: las etiquetas de los productos tienen dos precios, uno minorista y otro mayorista (que, en realidad, es el precio que te hacen cuando comprás más que una determinada cantidad de reales, en general R$ 30). Tardé en entender eso, porque los valores están escritos como si fuese un único código. Lucy me explicó que los números de la izquierda son los minoristas y los de la derecha los mayoristas. Entonces si un anillo tiene el siguiente código 5990000399, significa que si comprás sólo el anillo, te sale R$ 5,99, pero si comprás más de tantos reales, cuesta R$ 3,99.

Pasamos después a otro área: papelería. Fuimos a un lugar llamado Metrópole Tecidos (rua Comendador Abdo Schahin, 52). En la planta baja hay bastante variedad de telas, lisas y estampadas. Y el primer piso es el paraíso para quien le gusta hacer cosas manuales. Podés encontrar bastantes papeles para scrapbook (esas hojas más duras), con dibujos y padrones muy lindos. Le saqué una foto a dos que me gustaron (cada una cuesta R$ 3).

Y después fuimos a un "armarinho", que es el el nombre que se les da a las mercerías (ojo que en portugués también existe la palabra mercearia, que significa almacén). Entramos en Sarruf (Rua Cavalheiro Basilio Jafet, 99), cuyo logo es el simpático rey de la foto abajo, y vimos cintas de varios colores, algunas de encaje. También encontramos bastantes hilos, cuerdas, botones... de todo. La frase recurrente era: "¡Mirá qué lindo! ¿Qué podemos inventar con esto?" Dejamos algunas cosas por falta de creatividad, pero también llevamos otras con la esperanza de poder darle uso.
Terminamos nuestro paseo con hambre, entonces fuimos a encontrarnos con unos amigos para almorzar en un lugar bastante cerca, en la Praça Antônio Prado: la Cervejaria São Jorge, una filial del bar Salve Jorge, cuya matriz está en Vila Madalena. Si bien había algunas mesas al aire libre -- lo cual es raro en San Pablo --, nos sentamos adentro porque había una leve amenaza de lluvia.
El lugar tiene mucha alma: está decorado con botellas viejas y otros detalles que le dan un aire bastante antiguo. Combina muy bien con el centro de San Pablo. Si no me hubieran dicho, hubiera pensado que era realmente un bar de otra época.
El nombre hace referencia al São Jorge, el santo guerrero que proteje de los enemigos. Los individuales tienen la imagen de varios Jorges guerreros, como Jorge Luis Borges, Jorge Amado, George Lucas y George Costanza (!).
Pero de lejos lo que más me llamó la atención es la colección de cascos de bomberos que hay en el primer piso, con ejemplares de diferentes países, incluso de Argentina:
Pedimos dos "petiscos", que son esos platos para "beliscar" (picar). Uno era de carne y el otro... también de carne. Como la mayoría de los platos de San Pablo, son bastante grandes, dos petiscos alimentaron tranquilamente a tres personas. Y otros dos amigos compartieron una feijoada. Si alguna vez estás en Brasil y querés preguntar sobre la cantidad de comida que viene en un plato, pueden decir "O prato é bem-servido?" o "O prato serve duas pessoas?"
Ah, y algo de este bar que me pareció bastante original. La caipirinha que uno de mis amigos pidió vino con un helado de agua de limón, incrustado en el vaso. Entonces mientras tomaba el trago también comía un helado. Bastante práctico para los últimos días de calor intenso. Encontré esta foto en Google de la gran invención.
El post se hizo largo, como todo paseo en la 25 de março suele ser. Pero basta, termino por acá.
29.10.12
Me quiero escapar al parque
Hace ya unos dos años que repito una actitud un poco masoquista. En los días muy, pero muy lindos que San Pablo nos regala, después del almuerzo, mientras estamos tomando el cafecito y preparándonos para enfrentar el segundo round del día, le digo a una de mis compañeras del trabajo: E aí, Vivi, vamos no Ibirapuera hoje?
Qué ganas de escaparme al pasto, de tirarme, dejar que la cabeza baje un poco las revoluciones y que el cuerpo disfrute de un aire un poquito más puro. El Parque Ibirapuera es el pulmón de San Pablo. Con 1,500,000 m² aproximadamente de área verde, se llena los fines de semana de gente con muchas ganas de hacer ejercicio, de otros un poco más perezosos, de ciclistas esporádicos, de adolescentes, de familias y de tribus urbanas. El Ibirapuera tiene espacio para todos.
Allí está el edifício de la Fundación Bienal, en donde se realiza cada dos años la Bienal de Arte, y que también recibe otros eventos, como la São Paulo Fashion Week (SPFW). El parque también alberga el Museu de Arte Contemporânea (MAC), el Museu de Arte Moderna (MAM) y el Museu Afro Brasil. Sin contar el Auditorio Ibirapuera, del cual soy fanática y ya escribí en este blog. Opciones, como siempre, no faltan.

Si bien ya he ido al Ibirapuera sábados y domingos, durante la semana me agarran más ganas. El día a día paulistano te consume las energías -- claro que depende de la profesión, pero creo que es difícil no sentirse oprimido en una ciudad con tanto cemento. El parque se revela como un pequeño paraíso en el medio de la ciudad.
Nunca pude cumplir ese deseo de salir en el medio de la semana -- así, de la nada -- para caminar sin preocupaciones por el Ibirapuera. Una vez, llegué a ir a hacer una nota al parque, pero no vale porque fui por trabajo. En 2010, aproveché un franco (en portugués, el término sería folga) para ir a la Bienal y pasear un rato. Y el primer día de mis vacaciones este año también lo pasé en el parque. Curioso hacer esta restrospectiva. No me consideraba una persona tan necesitada de verde. Pero tal vez son urgencias inconscientes de contacto con la naturaleza, quien sabe.
San Pablo no tiene puntos turísticos muy claros, como el Cristo Redentor y el Pão de Açúcar en Rio de Janeiro -- eso será tema de otro post. Por eso hay que buscar lugares menos convencionales para conocer la ciudad. El Parque Ibirapuera es uno de ellos. No por reflejar la ciudad, sino quizá por mostrar lo que los paulistanos añoran después de tantos días grises.

Parque Ibirapuera
www.parquedoibirapuera.com
Av. Pedro Álvares Cabral – Moema
pd: ah, la única desventaja es que el parque queda lejos, en la zona sul de la ciudad. Si hubiera una estación de tren o subte más cerca, iria mucho más seguido
Qué ganas de escaparme al pasto, de tirarme, dejar que la cabeza baje un poco las revoluciones y que el cuerpo disfrute de un aire un poquito más puro. El Parque Ibirapuera es el pulmón de San Pablo. Con 1,500,000 m² aproximadamente de área verde, se llena los fines de semana de gente con muchas ganas de hacer ejercicio, de otros un poco más perezosos, de ciclistas esporádicos, de adolescentes, de familias y de tribus urbanas. El Ibirapuera tiene espacio para todos.
Allí está el edifício de la Fundación Bienal, en donde se realiza cada dos años la Bienal de Arte, y que también recibe otros eventos, como la São Paulo Fashion Week (SPFW). El parque también alberga el Museu de Arte Contemporânea (MAC), el Museu de Arte Moderna (MAM) y el Museu Afro Brasil. Sin contar el Auditorio Ibirapuera, del cual soy fanática y ya escribí en este blog. Opciones, como siempre, no faltan.

Si bien ya he ido al Ibirapuera sábados y domingos, durante la semana me agarran más ganas. El día a día paulistano te consume las energías -- claro que depende de la profesión, pero creo que es difícil no sentirse oprimido en una ciudad con tanto cemento. El parque se revela como un pequeño paraíso en el medio de la ciudad.
Nunca pude cumplir ese deseo de salir en el medio de la semana -- así, de la nada -- para caminar sin preocupaciones por el Ibirapuera. Una vez, llegué a ir a hacer una nota al parque, pero no vale porque fui por trabajo. En 2010, aproveché un franco (en portugués, el término sería folga) para ir a la Bienal y pasear un rato. Y el primer día de mis vacaciones este año también lo pasé en el parque. Curioso hacer esta restrospectiva. No me consideraba una persona tan necesitada de verde. Pero tal vez son urgencias inconscientes de contacto con la naturaleza, quien sabe.
San Pablo no tiene puntos turísticos muy claros, como el Cristo Redentor y el Pão de Açúcar en Rio de Janeiro -- eso será tema de otro post. Por eso hay que buscar lugares menos convencionales para conocer la ciudad. El Parque Ibirapuera es uno de ellos. No por reflejar la ciudad, sino quizá por mostrar lo que los paulistanos añoran después de tantos días grises.

Parque Ibirapuera
www.parquedoibirapuera.com
Av. Pedro Álvares Cabral – Moema
pd: ah, la única desventaja es que el parque queda lejos, en la zona sul de la ciudad. Si hubiera una estación de tren o subte más cerca, iria mucho más seguido
20.10.12
Decoración inspirada en San Pablo
Hace un tiempo descubrí una tienda virtual cuyos productos me cautivaron no sólo por sus estampados, sino también (y más que nada) por el mensaje que transmiten. La idea de LEITE-COM es crear grabados, carteras, almohadones, manteles y mugs con referencias a la cotidianeidad paulista.
Como estampar una ciudad sin caer en trillado I ♥ NY? Esta gente lo consigue:

El grabado retrata el barrio Liberdade, mayor reducto de la comunidad japonesa en San Pablo. Vale la pena ir para almorzar, así como para caminar por sus calles y visitar los locales de chucherías. Amantes de origami: en ese barrio encuentran bastante variedad de papeles.

El centro de San Pablo es muy lindo, pero está degradado y olvidado. Al igual que en otras ciudades, acá también hay un intento de rescatar esa parte de la ciudad y devolverle el valor que ya tuvo.

Esta almohada es de la colección Paulista, que remite a la famosa avenida, ubicada en el punto más alto de la ciudad. Además de sus museos y centros culturales, lo que me gusta de ese punto turístico es la diversidad que transmite. Es un lugar donde la gente se siente cómoda para andar sin muchas restricciones.

Este mantel fue inspirado en el barrio italiano Bixiga, conocido por sus cantinas, con platos ricos y de proporciones desmedidas.

Barra Funda es un barrio que queda en la región central de la metrópoli y es un punto estratégico, pues abriga la terminal de colectivos urbanos e interurbanos, subte y tren. Al lado, está el Memorial da América Latina, un complejo cultural proyectado por Oscar Niemeyer (fotos acá). Así como el Auditorio Ibirapuera, el Memorial cuenta con una programación rica y con precios accesibles.
Sorprende la capacidad de LEITE-COM de absorver la ciudad y devolverle un homenaje tan lindo. Así como Lá da Venda, es una buena alternativa para llevar regalos de San Pablo. Sólo que en este caso, las compras son online o por teléfono (3459-2781).
Como estampar una ciudad sin caer en trillado I ♥ NY? Esta gente lo consigue:

El grabado retrata el barrio Liberdade, mayor reducto de la comunidad japonesa en San Pablo. Vale la pena ir para almorzar, así como para caminar por sus calles y visitar los locales de chucherías. Amantes de origami: en ese barrio encuentran bastante variedad de papeles.

El centro de San Pablo es muy lindo, pero está degradado y olvidado. Al igual que en otras ciudades, acá también hay un intento de rescatar esa parte de la ciudad y devolverle el valor que ya tuvo.

Esta almohada es de la colección Paulista, que remite a la famosa avenida, ubicada en el punto más alto de la ciudad. Además de sus museos y centros culturales, lo que me gusta de ese punto turístico es la diversidad que transmite. Es un lugar donde la gente se siente cómoda para andar sin muchas restricciones.

Este mantel fue inspirado en el barrio italiano Bixiga, conocido por sus cantinas, con platos ricos y de proporciones desmedidas.

Barra Funda es un barrio que queda en la región central de la metrópoli y es un punto estratégico, pues abriga la terminal de colectivos urbanos e interurbanos, subte y tren. Al lado, está el Memorial da América Latina, un complejo cultural proyectado por Oscar Niemeyer (fotos acá). Así como el Auditorio Ibirapuera, el Memorial cuenta con una programación rica y con precios accesibles.
Sorprende la capacidad de LEITE-COM de absorver la ciudad y devolverle un homenaje tan lindo. Así como Lá da Venda, es una buena alternativa para llevar regalos de San Pablo. Sólo que en este caso, las compras son online o por teléfono (3459-2781).
23.9.12
Glacê, un café para aliviar mis saudades porteñas
Al mudarme a esta ciudad, los cafés fueron una de las primeras cosas que me empezaron a hacer falta. En Buenos Aires los frequentaba mucho, sea para juntarme con amigos, para reuniones de trabajo, estudiar o para hacer tiempo. En San Pablo la dinámica es otra. Si bien se toma muchísimo café, no hay tantas confiterías como en la capital argentina. Y las costumbres también cambian: acá en general se toma el café negro (en vez del típico cortado porteño) y es raro que te lo sirvan con un vasito de agua y masitas. Con el tiempo, me acostumbré y paré de exigirle tanto a San Pablo, que también ofrece otros lugares de convivencia que en Buenos Aires no existen.
Pero cada tanto descubro cafés simpáticos, como el de Lá da Venda y me alegro mucho. Hace poco decidí ir a uno en el barrio Higienópolis que siempre veía de lejos pero nunca había entrado: Glacê. Tiene mesas en la vereda (algo rarísimo en San Pablo) y una decoración simpática. En el interior, una de las laterales está cubierta por un papel de pared con motivo floral muy lindo, el mismo que aparece en su blog, y sobre el mostrador hay una colección bastante peculiar de pingüinos de cerámica y bombitas de luz.
La atención fue impecable y las tortas (una de chocolate sin harina y otra de coco), riquísimas. Glacê también abre para el almuerzo y dicen que los platos son muy buenos.
Para otros argentinos en San Pablo con saudades, es un lugar para visitar.


[caption id="attachment_497" align="alignnone" width="490"]
Colección de pinguinos y bombitas de luz[/caption]


Mientras tomaba el café, dos músicos pasaron y tocaron, con trompeta y tambor, música popular brasilera.

Glacê
Rua Marquês de Itu, 1027, Higienópolis. tel. (11) 2936-9997
http://glaceflores.blogspot.com.br/
Pero cada tanto descubro cafés simpáticos, como el de Lá da Venda y me alegro mucho. Hace poco decidí ir a uno en el barrio Higienópolis que siempre veía de lejos pero nunca había entrado: Glacê. Tiene mesas en la vereda (algo rarísimo en San Pablo) y una decoración simpática. En el interior, una de las laterales está cubierta por un papel de pared con motivo floral muy lindo, el mismo que aparece en su blog, y sobre el mostrador hay una colección bastante peculiar de pingüinos de cerámica y bombitas de luz.
La atención fue impecable y las tortas (una de chocolate sin harina y otra de coco), riquísimas. Glacê también abre para el almuerzo y dicen que los platos son muy buenos.
Para otros argentinos en San Pablo con saudades, es un lugar para visitar.


[caption id="attachment_497" align="alignnone" width="490"]
Colección de pinguinos y bombitas de luz[/caption]

Mientras tomaba el café, dos músicos pasaron y tocaron, con trompeta y tambor, música popular brasilera.

Glacê
Rua Marquês de Itu, 1027, Higienópolis. tel. (11) 2936-9997
http://glaceflores.blogspot.com.br/
27.8.12
Un café y los mejores souvenirs de San Pablo
Hace un tiempo leí una nota sobre un local llamado Lá da Venda, acá en San Pablo. Las fotos mostraban un lugar muy agradable, con un aire medio vintage. Desde entonces siempre quise ir.

Cumplí ese deseo el sábado pasado. Aproveché el día de sol para ir con dos amigas a Vila Madalena, barrio parecido a Palermo Viejo (pero con muchas subidas y bajadas). En Lá da Venda hay utensilios de cocina, cestos, pashminas, ropa y juguetes. Todo muy colorido y alegre. Los productos tienen una onda de campo, como las ollas de colores y repasadores bordados.

Me llamó la atención que hay algunas cosas muy brasileras, como una bandeja decorada con “fitas de Bonfim”. Al ver otros productos, llegué a la conclusión que es un lugar perfecto para comprar regalos de San Pablo. Hay varias opciones para evitar llevar la típica caja de chocolates Garoto.

Además de mirar las estanterías del local, nos sentamos en una mesa al aire libre para tomar un café y un pão de queijo. Parece que el de Lá de Venda tiene una receta diferente y es muy famoso. Dicho y hecho. Es riquísimo: Tiene una consistencia más blanda y un sabor diferente de los pães de queijo normales.
En la mesa, había detalles muy simpáticos, como unos mini regadores forrados de tela para azúcar y edulcorante, y unos jarroncitos con flores delicadas.

Si algún día están en San Pablo y quieren conocer este lugar, acá están los datos:
Lá da Venda
Rua Harmonia 161, Vila Madalena. tel. (11) 3037-7702
www.ladavenda.com.br
(este post lo publiqué en Cardamomo / fotos mías y del site de Lá da Venda)

Cumplí ese deseo el sábado pasado. Aproveché el día de sol para ir con dos amigas a Vila Madalena, barrio parecido a Palermo Viejo (pero con muchas subidas y bajadas). En Lá da Venda hay utensilios de cocina, cestos, pashminas, ropa y juguetes. Todo muy colorido y alegre. Los productos tienen una onda de campo, como las ollas de colores y repasadores bordados.

Me llamó la atención que hay algunas cosas muy brasileras, como una bandeja decorada con “fitas de Bonfim”. Al ver otros productos, llegué a la conclusión que es un lugar perfecto para comprar regalos de San Pablo. Hay varias opciones para evitar llevar la típica caja de chocolates Garoto.
Otra idea para un regalo son estos ganchitos de cobre, con formato de ollas y cucharones, para que el mantel no se vuele.

Además de mirar las estanterías del local, nos sentamos en una mesa al aire libre para tomar un café y un pão de queijo. Parece que el de Lá de Venda tiene una receta diferente y es muy famoso. Dicho y hecho. Es riquísimo: Tiene una consistencia más blanda y un sabor diferente de los pães de queijo normales.
En la mesa, había detalles muy simpáticos, como unos mini regadores forrados de tela para azúcar y edulcorante, y unos jarroncitos con flores delicadas.

Si algún día están en San Pablo y quieren conocer este lugar, acá están los datos:
Lá da Venda
Rua Harmonia 161, Vila Madalena. tel. (11) 3037-7702
www.ladavenda.com.br
(este post lo publiqué en Cardamomo / fotos mías y del site de Lá da Venda)
13.8.12
Pasá, es gratis
Al entrar al instituto, le pregunté a una mujer de uniforme dónde estaba la boletería para comprar entradas de la exposición. Me respondió como si la hubiese insultado. "No tenés que pagar nada, la entrada es gratuita", dijo, indicando con la mano que subiera la rampa.
Nunca me olvido de esa primera experiencia en el Instituto Tomie Ohtake. Y cada vez que voy, valoro más la iniciativa de no cobrar nada a los visitantes, porque termina siendo una forma de incentivar el acceso a la cultura. Es otro de esos lugares increíbles de San Pablo, siempre con alguna buena exposición, como la de Charles Chaplin (en 2011) y la del fotógrafo Steve McCurry (a principios de 2012).

Ayer fui a ver una muestra del artista norteamericano Jasper Johns (1930), uno de los pioneros de la Pop Art. Eran dos salas con grabados, litografías y xilografías que revelaban el interés del artista por elementos gráficos (como banderas, números y letras) y experimentación con colores. Había varias series, con los mismos diseños, pero con distintas tonalidades. Era curioso ver cómo aparecían nuevas informaciones al ver la obra con otros tonos.
A diferencia de la Virada Impressionista, esta vez no tuve que hacer ninguna cola de dos horas. De hecho, había poca gente. Si no me equivoco, el Instituto Tomie Ohtake es uno de los pocos lugares de exposición que queda abierto hasta tarde (20hs), una gran ventaja para no tener que salir corriendo de casa para que no te cierren la puerta en la cara.


Este centro cultural fue inaugurado en 2001, en el barrio de Pinheiros. Su nombre viene de la artista japonesa, naturalizada brasilera, Tomie Ohtake. El edificio fue proyectado por su hijo, Ruy Ohtake.
En la planta baja, se puede almorzar o tomar el té en el restaurante Santinho (en la primera foto se ve un pedacito). Todavía no tuve la oportunidad de ir, y ayer cuando llegué estaba cerrado, pero dicen que es muy rico. También se puede visitar la librería Gaudí y la tienda IT, que vende productos de diseño, ropa y bijouterie.
Unos pisos más arriba, está el Teatro Geo, inaugurado en marzo de este año. Allí pude ver Vermelho, sobre la vida del artista Mark Rothko (cliqueá acá para leer un texto en portugués sobre esa obra).
Instituto Tomie Ohtake
Av. Faria Lima 201, Pinheiros. tel. (11) 2245-1900
www.institutotomieohtake.org.br
Nunca me olvido de esa primera experiencia en el Instituto Tomie Ohtake. Y cada vez que voy, valoro más la iniciativa de no cobrar nada a los visitantes, porque termina siendo una forma de incentivar el acceso a la cultura. Es otro de esos lugares increíbles de San Pablo, siempre con alguna buena exposición, como la de Charles Chaplin (en 2011) y la del fotógrafo Steve McCurry (a principios de 2012).

Ayer fui a ver una muestra del artista norteamericano Jasper Johns (1930), uno de los pioneros de la Pop Art. Eran dos salas con grabados, litografías y xilografías que revelaban el interés del artista por elementos gráficos (como banderas, números y letras) y experimentación con colores. Había varias series, con los mismos diseños, pero con distintas tonalidades. Era curioso ver cómo aparecían nuevas informaciones al ver la obra con otros tonos.
A diferencia de la Virada Impressionista, esta vez no tuve que hacer ninguna cola de dos horas. De hecho, había poca gente. Si no me equivoco, el Instituto Tomie Ohtake es uno de los pocos lugares de exposición que queda abierto hasta tarde (20hs), una gran ventaja para no tener que salir corriendo de casa para que no te cierren la puerta en la cara.


Este centro cultural fue inaugurado en 2001, en el barrio de Pinheiros. Su nombre viene de la artista japonesa, naturalizada brasilera, Tomie Ohtake. El edificio fue proyectado por su hijo, Ruy Ohtake.
En la planta baja, se puede almorzar o tomar el té en el restaurante Santinho (en la primera foto se ve un pedacito). Todavía no tuve la oportunidad de ir, y ayer cuando llegué estaba cerrado, pero dicen que es muy rico. También se puede visitar la librería Gaudí y la tienda IT, que vende productos de diseño, ropa y bijouterie.
Unos pisos más arriba, está el Teatro Geo, inaugurado en marzo de este año. Allí pude ver Vermelho, sobre la vida del artista Mark Rothko (cliqueá acá para leer un texto en portugués sobre esa obra).
Instituto Tomie Ohtake
Av. Faria Lima 201, Pinheiros. tel. (11) 2245-1900
www.institutotomieohtake.org.br
22.7.12
Un poco más que una librería
Uno de los lugares porteños que siempre aparece en las guías turísticas brasileñas es El Ateneo Grand Splendid, de la Av. Santa Fé. Los turistas vuelven encantados con esa librería enorme, imponente y lindísima.
Todavía nunca vi una guía argentina sobre San Pablo para saber si también ponen a la Livraria Cultura como punto turístico. Creo que deberían. Queda dentro del Conjunto Nacional, un pseudo-centro comercial en la Av. Paulista, con pocos locales, oficinas y un cine. La fachada de la librería es discreta, pero al entrar uno se encuentra con tres pisos llenos de libros, música y películas. En la rampa que comunica el primer piso con el segundo, hay puffs para sentarse y leer. Te podés quedar ahí sin que nadie te moleste.

También hay espacios lúdicos para que los más chicos se diviertan, mientras madres y padres aprovechan un momento de lectura.

El clima en esa librería es tan agradable que a uno le dan ganas de perder el tiempo allí. La mayoría de los vendedores atiende con simpatía y ganas de ayudar. En portugués, yo diría que me siento à vontade.
Además, es el lugar ideal para comprar regalos. No sólo por la oferta de libros, sino por la forma en que te los envuelven:

En estos últimos años, la Livraria Cultura creció: en el mismo Conjunto Nacional está el anexo, que vende libros de arte. Hay un espacio sólo con los libros de la editorial Companhia das Letras y un local llamado Geek.ETC.BR, inaugurado hace unos meses, que vende historietas, videogames y muñecos. También hay una tienda del Instituto Moreira Salles (IMS), con patrocinio de la Livraria Cultura, que tiene fotografias, grabados y libros impresionantes. Todo eso en un mismo espacio.





El Conjunto Nacional, en la Av. Paulista 2073
La Av. Paulista es una gran referencia tanto para quien vive como para quien visita San Pablo. El Conjunto Nacional queda en el comienzo de la avenida, cerca de los subtes Consolação (línea verde) y Paulista (línea amarilla). No hay excusas para dejar de visitar estos espacios literarios.
Todavía nunca vi una guía argentina sobre San Pablo para saber si también ponen a la Livraria Cultura como punto turístico. Creo que deberían. Queda dentro del Conjunto Nacional, un pseudo-centro comercial en la Av. Paulista, con pocos locales, oficinas y un cine. La fachada de la librería es discreta, pero al entrar uno se encuentra con tres pisos llenos de libros, música y películas. En la rampa que comunica el primer piso con el segundo, hay puffs para sentarse y leer. Te podés quedar ahí sin que nadie te moleste.

También hay espacios lúdicos para que los más chicos se diviertan, mientras madres y padres aprovechan un momento de lectura.

El clima en esa librería es tan agradable que a uno le dan ganas de perder el tiempo allí. La mayoría de los vendedores atiende con simpatía y ganas de ayudar. En portugués, yo diría que me siento à vontade.
Además, es el lugar ideal para comprar regalos. No sólo por la oferta de libros, sino por la forma en que te los envuelven:

En estos últimos años, la Livraria Cultura creció: en el mismo Conjunto Nacional está el anexo, que vende libros de arte. Hay un espacio sólo con los libros de la editorial Companhia das Letras y un local llamado Geek.ETC.BR, inaugurado hace unos meses, que vende historietas, videogames y muñecos. También hay una tienda del Instituto Moreira Salles (IMS), con patrocinio de la Livraria Cultura, que tiene fotografias, grabados y libros impresionantes. Todo eso en un mismo espacio.





El Conjunto Nacional, en la Av. Paulista 2073
La Av. Paulista es una gran referencia tanto para quien vive como para quien visita San Pablo. El Conjunto Nacional queda en el comienzo de la avenida, cerca de los subtes Consolação (línea verde) y Paulista (línea amarilla). No hay excusas para dejar de visitar estos espacios literarios.
3.6.12
Cine los domingos a la mañana
La idea de crear este blog la tuve en San Pablo, dos días antes de venirme de vacaciones a Buenos Aires. Le terminé de dar forma al proyecto esta semana y En San Pablo no hay playa acaba de nacer, talvez un poco prematuro. Pensé en esperar y escribir el primer post a la vuelta, porque sería incoherente escribir sobre la capital paulista desde lejos. ¿Pero para qué ser tan estructurada?
Quiero inaugurar este espacio virtual [entendé de qué se trata acá] con algo que me gusta y extraño de San Pablo. El último domingo de cada mes, el cine Reserva Cultural promueve un evento llamado Ciné-club. Es un programa muy bien pensado: por R$ 5 tenés un desayuno rico y generoso (una croissant, un pain au chocolat, juguito tipo Cepita y café) y una película francesa. Para ir hay que madrugar: el desayuno empieza a las 9.30hs y la sesión a las 10.30 hs. O sea, hay que juntar fuerzas el domingo para ir... Aún así siempre se llena y a veces conviene comprar la entrada un día antes.
El evento lo organiza la Aliança Francesa y Reserva Cultural. En general las películas siguen un criterio -- una vez, por ejemplo, hubo un ciclo de Literatura y Cine, que mostró Swimming Pool, Le Pianiste y Persepolis. Y antes de que empiece la sesión, el dueño del cine, que es francés, hace una pequeña introducción de la película o del director.
Cuando termina el evento, el domingo recién está empezando. Salís a caminar por las veredas anchas de la avenida Paulista y te cruzás con hipsters, parejas felices, skaters y vendedores de choclo. Vas a almorzar, pasás por alguna exposición o simplemente te vas a casa. Pero es siempre un buen día después de un Ciné-club.
El último evento fue justo el día que me vine a Buenos Aires, el 27 de mayo. Y la película fue Le Père de mes enfants. Pero el próximo voy y saco fotos para publicar en el blog.
Quiero inaugurar este espacio virtual [entendé de qué se trata acá] con algo que me gusta y extraño de San Pablo. El último domingo de cada mes, el cine Reserva Cultural promueve un evento llamado Ciné-club. Es un programa muy bien pensado: por R$ 5 tenés un desayuno rico y generoso (una croissant, un pain au chocolat, juguito tipo Cepita y café) y una película francesa. Para ir hay que madrugar: el desayuno empieza a las 9.30hs y la sesión a las 10.30 hs. O sea, hay que juntar fuerzas el domingo para ir... Aún así siempre se llena y a veces conviene comprar la entrada un día antes.
El evento lo organiza la Aliança Francesa y Reserva Cultural. En general las películas siguen un criterio -- una vez, por ejemplo, hubo un ciclo de Literatura y Cine, que mostró Swimming Pool, Le Pianiste y Persepolis. Y antes de que empiece la sesión, el dueño del cine, que es francés, hace una pequeña introducción de la película o del director.
Cuando termina el evento, el domingo recién está empezando. Salís a caminar por las veredas anchas de la avenida Paulista y te cruzás con hipsters, parejas felices, skaters y vendedores de choclo. Vas a almorzar, pasás por alguna exposición o simplemente te vas a casa. Pero es siempre un buen día después de un Ciné-club.
El último evento fue justo el día que me vine a Buenos Aires, el 27 de mayo. Y la película fue Le Père de mes enfants. Pero el próximo voy y saco fotos para publicar en el blog.
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